Informe OBS: e-Learning 2018

  • En 2016, todavía el 38% de las personas entre 25 y 64 años y el 29% de la generación más joven de entre 25 y 34 años no habían alcanzado la educación secundaria superior en los países del G20
  • Las instituciones, los profesores y los estudiantes buscan encaminar el aprendizaje hacia las habilidades correctas más que el grado correcto.
  • El uso de las TIC no para de crecer en los últimos años. 
  • La mayoría de estudiantes se inscribe al e-learning por motivos profesionales

En un mundo cada vez más globalizado, la metodología del E-learning ha permitido conseguir una educación más igualitaria y universal en todos los países del mundo. Según un informe de Eulalia Torras y Andreu Bellot, doctores de OBS Business School, este tipo de aprendizaje se ha convertido en incluyente en lugar de excluyente, permitiendo a su vez reducir las diferencias de acceso a la educación entre los países con mayor renta per cápita respecto a aquellos que gozan de mayores dificultades económicas. Además, se aumenta el nivel de bienestar de las personas, a la vez que se pone a la tecnología al servicio de la dignidad humana. De hecho, el E-learning juega un papel fundamental en los cambios de los sistemas de producción a la vez que equilibra el desarrollo profesional y personal aumentando la capacidad para introducir información y conocimientos en la producción de bienes y servicios.

La consecuencia principal de la introducción de esta metodología educativa es el aumento de la posibilidad de ser empleado. Los datos indican que el nivel educativo es proporcional a las opciones de tener trabajo o no. El 84% de las personas con educación terciaria superior tienen empleo, mientras que aquellos ciudadanos que solo llegan al graduado escolar apenas alcanzan el 57%. Además, los profesionales que cuentan con un título de máster ganan el doble de dinero que los que no lo tienen en los países de la OCDE.

Más allá de facilitar el acceso al empleo, el E-learning también permite flexibilizar la oferta educativa. A través de esta metodología desparece la obligación espacial y temporal. Ya no es necesario que el estudiante esté presente en un sitio y un tiempo determinado para poder formarse, sino que el proceso de estudio va a gusto del consumidor. El estudiante puede aprender cómo, cuándo y dónde lo desee. Este proceso no lineal y autónomo también facilita que un profesional no abandone su proceso de formación a lo largo de su carrera profesional adquiriendo un mayor valor competitivo para las compañías. Las plataformas para realizar los estudios también se amplían alcanzando incluso los dispositivos móviles.

 El informe Delors puso de manifiesto que la formación de calidad no debe limitarse a la adquisición de conocimiento, sino también a valores como la convivencia o el saber conocer, entre otros. Además de aportar un mayor número de opciones y posibilidades, el E-learning también amplía el espectro de las instituciones educativas. Las universidades o escuelas de negocio pueden ofrecer programas más específicos en cuanto a tiempo de duración y requisitos de acceso. La oferta puede ir desde cursos de corta duración hasta formación superior reglada. Otra de las ventajas de esta metodología es la actualización de conocimientos para los estudiantes, una vez han finalizado sus programas y, de esta forma, siempre estar informado de las últimas tendencias de su campo profesional. De hecho, hasta un 33% de los estudiantes manifiestan necesitar esta actualización tanto para mantener su puesto de trabajo como progresar en él de forma adecuada y no quedarse obsoletos delante de la competencia que pueda surgir de las nuevas generaciones.

La gestión del tiempo por parte de los estudiantes es uno de los campos de estudio principales del E-learning. Se ha concluido que la satisfacción de los alumnos está directamente relacionado con la forma en que gestionan su tiempo. El volumen de horas dedicado a los estudios, sumando desplazamientos, atender en las clases y regreso al hogar o al lugar de trabajo puede ser motivo de estrés entre los diferentes alumnos. En cambio, los estudiantes en línea manifiestan que una de las grandes ventajas es la posibilidad de poder atender a todas las responsabilidades. En este sentido, los programas de larga duración se estructuran en paquetes de créditos y los propios estudiantes tienen el derecho de acceder a una titulación parcial cuando han completado un número determinado de créditos.

Todas estas ventajas no han pasado inadvertidas en los datos de participación en la modalidad E-learning. El Digital Learning Compass: Distance Education Enrollment Report ha revelado que en Estados Unidos el número de estudiantes en línea ya supera los 6 millones, mientras que la encuesta realizada por Babson Survey Research Group señala que el número de participantes creció un 3,9% en este 2018 respecto al año anterior. Sin embargo, la igualdad de crecimiento no termina de ser total ya que algunas entidades como Ambient Insight han revelado que existen diferencias tras analizar los datos de hasta 112 países de alrededor del mundo. Las crisis económicas de Brasil y Venezuela han frenado el impacto de crecimiento de esta metodología educativa a lo largo de América Latina, mientras que la competencia de los productos chinos está afectando a su evolución en el continente asiático.

El incremento tecnológico también cambiará el espacio de trabajo de las personas, requiriendo nuevas habilidades y competencias. Informes del McKinsey Global Institute avisan que a lo largo de los próximos 10 y 15 años se incrementará la presencia de tecnología automatizada e inteligencia artificial provocando que los humanos deban interactuar con este tipo de maquinaria. La productividad será mayor con la tecnología pero las habilidades de las personas serán completamente diferentes debiendo provocar un proceso de interacción a partir del año 2030 aproximadamente. Las habilidades de tipo social y emocional pasarán a tener mayor importancia que las cognitivas. Un factor detectado por los estudios de tipo E-Learning que ya están empezando a utilizar este tipo de formación. Esta metodología está en completo crecimiento esperando alcanzar un valor de mercado de hasta 240 millones de dólares a partir del año 2023.

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